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CEIS NOS CUENTA…DÍA DE LAS PERSONAS SIN HOGAR

Ayer 27 de octubre fue el día de las personas sin hogar. Un problema de soluciones lentas y que en más ocasiones de las que pensamos afecta a ciudadanos que se encontraban plenamente integrados en nuestra sociedad.

Los datos son sangrantes: las cifras denotan el aumento de las dimensiones de esta realidad. En Europa, según datos de FEANTSA, cada noche al menos 700.000 personas duermen en la calle o en un alojamiento de emergencia, un 70% más que hace diez años. Y en España, más de 40.000 personas malviven en situación de sin hogar diariamente.

SINHOGARISMO EN CIFRAS

Según recientes resultados de encuesta del Instituto Nacional de Estadística, los centros de alojamiento para personas sin hogar de España acogieron a una media de 18.001 personas diariamente durante el año 2018, de las que 25% (4.566) eran mujeres. Esta cifra es un 9,5% superior a la registrada en 2016. La ocupación media alcanzó el 89,0%, un porcentaje elevadísimo; sin embargo, los datos de esta encuesta no captan la realidad de las personas sin hogar con formas de sinhogarismo oculto, y que tradicionalmente no son usuarias de los recursos (personas cuyas situaciones refiere la tipología ETHOS: personas en calle, en vivienda insegura, en vivienda inadecuada, en casas de familiares, amigos, etc.)

«Queremos decir “¡basta ya!” de vulneraciones de derechos, de invisibilidad, de sufrimiento, de vivir en la calle, de inseguridad, de agresiones, de no poder acceder a una vivienda… de NO TENER HOGAR. Este año queremos también PONERLE CARA al sinhogarismo.

Queremos mirar a esta realidad de frente, sacarla de la invisibilidad y recordar que estamos hablando de personas concretas, con nombres, apellidos y rostro.

El pasado 24 de octubre, con motivo del Día de las Personas Sin Hogar salimos a la calle para participar en la Campaña de las Personas Sin Hogar con la que queremos visibilizar la realidad de tantas personas que viven en esta situación.
No tener hogar es más que no tener una casa… se trata de un cúmulo de aspectos que engloban un espacio físico pero también otras dimensiones que son fundamentales para nuestro bienestar y el de todo ser humano (relaciones, sentido vital, acceso a derechos…). Las diferentes organizaciones en las que participamos nosotras y nosotros, llevamos más de 20 años celebrando esta jornada que trata de sensibilizar sobre esta realidad y abrir caminos que nos ayuden a afrontarla. Sin embargo, y a pesar de los logros innegables conseguidos, nos da la impresión de que se asemeja a una tormenta de verano que, una vez pasada, nos sumerge de nuevo en la invisibilidad en la que habitualmente vivimos.

Ponle Cara
El lema de este año nos invita a ponernos cara… Todos sabemos la importancia que tienen los rostros concretos a la hora de sintonizar con los problemas. Se calcula que en España son unas 40.000 las personas que nos encontramos en situación de sin hogar.
Esta cifra se agrava al conocer, tal y como nos indica el Informe FOESSA, que la exclusión social severa ha crecido en nuestro país y que las situaciones de personas que vivimos en hogares precarios o de inseguridad en la vivienda está también en aumento.
Pero detrás de estos datos fríos y anónimos siempre estamos personas concretas, personas que sufrimos y lloramos, personas que amamos y perdonamos, personas que, en definitiva, queremos ser felices.Cuando somos capaces de superar nuestros miedos, estereotipos y prejuicios y acercaros a nosotros, podréis observar que representamos una realidad tan plural, en la que podéis descubrir, como en todo ser humano, hombres y mujeres que estamos llenos de miserias, de riquezas y de posibilidades. Poner cara y rostro es el primer paso para contribuir a una sociedad más inclusiva que no deje en los márgenes a ningún ser humano que siempre es su auténtico valor.
El sinhogarismo se puede prevenir
Nos parece importante que, de cara a afrontar el problema social que tenemos delante, junto a la cercanía, comencemos afrontando con diligencia la prevención de las situaciones que llevan al sinhogarismo. Como en la salud, la transformación comienza previniendo las circunstancias que lo provocan. En ese sentido son muchísimos los aspectos que intervienen para que una persona acabe en situación de sinhogarismo.
Podríamos decir que cada persona tiene su propia historia y su propio proceso. Sin embargo, hay algunos aspectos que coinciden en los procesos de la mayoría de nosotras y nosotros. Estos elementos tienen mucho que ver con la falta de recursos económicos y de ayudas sociales; con la falta de un trabajo digno; con las circunstancias personales (enfermedad, adicciones, relaciones familiares, hábitos…); y al final, con la ausencia de acceso al derecho a una vivienda.
Si estas son las circunstancias que abocan a tantas caras y rostros a vivir en la calle, como sociedad tenemos que afrontar el reto de trabajar juntas y juntos en la prevención del problema. En ese sentido nos preocupa este tipo de sociedad que estamos construyendo donde las relaciones se están debilitando y donde los lazos personales se rompen o se mueven desde claves utilitaristas o economicistas. Junto a ello, nos preocupa enormemente la realidad del trabajo que impide, en muchas ocasiones, una vida digna que posibilite salir de la exclusión y de la pobreza».

 

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