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empresas de inserción |
Las empresas de inserción se definen como “estructuras de aprendizaje, en forma mercantil, cuya finalidad es posibilitar el acceso al empleo de personas en situación o en riesgo de exclusión social, mediante el desarrollo de una actividad productiva, para lo cual, se diseña un proceso de inserción, estableciéndose durante el mismo una relación laboral convencional”.
Estas empresas suponen un salto cualitativo con respecto a los programas de formación y de inserción laboral convencionales, en los que los cursos, las sesiones de búsqueda de empleo, etc., no son suficientes para saltar al mundo laboral. El propio mercado excluye a algunas personas por muy diversas razones relacionadas con la baja empleabilidad. LAS EMPRESAS DE INSERCIÓN COMBATEN LA EXCLUSIÓN DESDE EL PROPIO CORAZÓN DEL SISTEMA ECONÓMICO, NO DESDE FUERA.
Las EIs conectan la formación y el empleo. Intentan superar el itinerario tradicional que sitúa el empleo en la última fase del proceso, sólo accesible después de superar otras fases. En estas empresas, EL EMPLEO ES EL FIN Y EL MEDIO SIMULTÁNEAMENTE. En algunos casos, no en todos, es más fácil superar problemas personales si se está trabajando, porque la autoestima, los medios y las posibilidades son mayores. Las EIs son muy eficaces en estas situaciones y además, suponen claramente un ahorro en protección social: prestaciones, acciones formativas…
Parten de un principio básico: Algunas personas, consideradas “inempleables”, debido a su bajo nivel de productividad, dejan de serlo si se dan dos circunstancias:
El nivel de productividad exigido en un primer momento disminuye para irse incrementando poco a poco, hasta alcanzar el grado que exige el mercado.
Durante un período suficientemente largo, se ofrece formación y apoyo social.

Hemos optado por separar la actividad mercantil, constituyendo para ello Sociedades Limitadas, cuyo único socio es la Fundación Lesmes. Los criterios de actuación de la Fundación son muy diferentes de los de una empresa, por lo que resulta aconsejable separar su actividad de la pura labor social.
Las EIs siempre buscan la salida de los trabajadores en inserción hacia otras empresas ordinarias.
Como decíamos más arriba, si durante un periodo razonable se reduce el grado de exigencia, para incrementarse paulatinamente, el nivel de productividad puede alcanzar una cota aceptable. Pensamos que, durante el proceso, este déficit de productividad deberá ser cubierto de forma compartida por la empresa, por la administración y de una forma simbólica por el propio trabajador, por motivos educativos.
En cuanto al mercado en el que se centran, simplificando mucho, observamos dos modelos: aquellas que se enmarcan en los Nuevos Yacimientos de Empleo, sectores muy adecuados, pero en los que el salto de la empresa es más complicado y aquellas que operan en el mercado ordinario, compitiendo como una empresa más. En algunos casos, la administración puede favorecer el desarrollo de estas empresas creando un “mercado tutelado”.
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